"LOS AÑOS MARAVILLOSOS"

viernes, 15 de agosto de 2008

UN RETO DIFERENTE

Era una tibia noche de primavera, tan solo se oía la voz del narrador que inundaba la habitación. Eduardo se encontraba totalmente distraído observando el televisor, ajeno totalmente del bullicio que provenía del primer piso.
Lo que llamaba tanto su atención era un antiguo video de las olimpiadas que repetía un canal de TV, en tanto devoraba un inmenso emparedado de hamburguesa acompañado de un vaso de leche malteada, que su madre hacía rato le había alcanzado, y que por la expresión de su rostro se podría decir, que tanto el programa como el “pequeño” bocadillo, le brindaban un inmenso placer.
Mientras miraba embelezado la habilidad de unos gimnastas soviéticos, alguien irrumpió en el cuarto.
- ¡Vamos Eduardo, la familia pregunta por ti! –
- Diles que enseguida bajo, esto está muy interesante – dijo a la vez que señalaba la TV.
- ¡Bah! te importan más unos cuantos locos saltando que el día de cumpleaños de tu padre – le increpó Miguel, su hermano mayor.
- Tu sabes muy bien que no es así, lo que ocurre es que no soporto esas reuniones de adultos, con sus conversaciones aburridas y chistes que nadie entiende –
Eduardo tenía 12 años de edad, y lo que realmente no toleraba era la mirada y comentarios de lástima de los demás; le parecía oír a su tía Emma diciendo:
- Hola hijito ¿cómo estás? Se te ve mejor ¿cómo están tus piernecitas?
O al tío Pedro recomendándole a su padre:
- La semana pasada conocía a un doctor que podía ayudar mucho en lo de Eduardo.
Todos no hacían más que recordarle que el era un impedido físico y que dependería siempre de algo o de alguien para poder caminar.
- ¡Bueno, como quieras! Si quieres quedarte solo, allá tú.
Eduardo encogió sus hombres en gesto de indiferencia y siguió observando el programa deportivo mientras su hermano cerraba de un golpe la puerta.
De muy pequeño, unos cuantos meses apenas había sido atacado por el virus de la poliomielitis y pues la secuela que tenía de aquella enfermedad le impedía caminar por sus propios medios y debía de hace uso de un par de soportes ortopédicos y un par de muletas además.
Sus padres desde que ocurrió lo de la enfermedad se prodigaron en cuidados que tal vez llegaron a ser excesivos. Él era el menor de cuatro hermanos, Miguel, el mayor, tenía 20 años y muy poca paciencia para comprenderlo, Muriel la segunda, de 18 años, andaba muy ocupada con su cosas como para dedicarle tiempo a la familia y Claudia, la penúltima, de 14 años que era con quien mejor se llevaba, la única que tal vez inconcientemente lo entendía, tal vez por lo cercano de sus edades o porque los niños ven las cosas con mayor naturalidad.
- Lástima que ella también crecería y entonces cambiaría – se decía a si mismo muchas veces Eduardo.
Mientras seguía viendo la tele, gimnastas, nadadores, atletas, pesistas desfilaban ante sus ojos y el dejaba volar su imaginación y se sentía uno de ellos.
- ¡Yo también quiero ser un gran atleta! – se decía entusiasta y lleno de optimismo. Pero al instante se desdibujaba la alegría de su rostro al darse cuenta de la realidad, para tornarse en un:
- ¡Diablos! ¡Que estupidez! – a la vez que apagaba torpemente la TV y echándose sobre su cama, se tapó la cara con la almohada, y se puso a rumiar su rabia tanto tiempo contenida.
Su familia, si bien no era adinerada llevaba una vida holgada, sin mayores contratiempos económicos, pues su padre era empleado en una entidad bancaria y su madre traductora experta en textos técnicos. Esto permitía enviar a los chicos a escuelas y universidades privadas, tener un auto comprado a un viejo amigo y vivir cómodamente en una zona tranquila de la ciudad.

5 comentarios:

Joze dijo...

El párrafo me pareció muy bueno e interesante. Me gusta y me interesa la facilidad de acomodar bien las palabras en el texto.

La historia me parece conmovedora e interesante, quisiera poder leer la continuación de aquel texto.

Carla Jauregui dijo...

Me pareció una historia muy interesante , pues creo que como el caso de Eduardo hay muchos. Mucha gente comete el grave error de juzgar a las personas "discapacitadas" y tener lástima por ellos ;en parte pienso que es un grave error por parte de su familia el no brindarle el apoyo suficiente en vez de eso le bajan la autoestima con sus comentarios.Pero pienso que Eduardo trata de ser fuerte y tratar de superar su problema , sin embargo creo yo necesita mucho más que el apoyo de su familia.

valeZhita dijo...

Esta parte que pude leer me agradó mucho ya que es una narración muy atractiva y que muestra la realidad ya que nadie esta libre de sufrir alguna enfermedad, y tener una es muy dificil ya que hay que aprender a vivir con ella sin torturarnos y lo digo por experiencia propia.

Creo que en esos momentos Eduardo necesita mucho de su familia, y la lastima es el peor daño que le pueden hacer, a Eduardo le ayudará mucho que su familia le de alientos, fuerzas y animos para seguir adelante y no dejarse vencer por nada en esta vida.

Muy buena redacción profe, lo felicito, me gusta su forma de pensar.!! 0 negativo..! :)

Iris Melanie dijo...

Bueno la historia me parecio muy interesante. Se asemeja mucho a los caso de la vida, donde la familia a veces no brinda un apoyo y confianza a los -discapacitados-, los menosprecian sin querer, y eso baja el autoestima de la persona.

Hay que brindar un apoyo constante de fortaleza y esperanza, para que luche por lo que quiere y no pensar que nada es posible.

xokolatina dijo...

Profesor, ha elegido el título exacto para esta historia ... "un reto diferente", ya que; el tener alguna enfermedad es un gran reto afrontada por personas muy valientes, por eso no significa que "la enfermedad será la pesada cruz que llevará el resto de sus días", como alguna vez me dijeron.

Si algún familiar sufre de una enfermedad, debemos de pensar bien en la clase de comentarios que hagamos, ya que sin querer podríamos dañar sus sentimientos.

Espero que esa pequeña narración, no sea la única en su blog ... puesto que me quedé con la intriga de saber que decisión tomará Eduardo ... si afrontar a sus familiares o hundirse en su temor por los comentarios de sus familiares.

Hasta su próxima historia o tal vez
la publicación de un libro.

MUSICA DE VILLA EL SALVADOR